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El Parque Nacional de Garajonay
Las cumbres centrales de La Gomera, envueltas con frecuencia por la niebla,
mantienen una selva fascinante, frondosa y espesa, cuyo verdor permanente, a menudo
embebido en humedad, destaca sobre la aridez de las costas y zonas bajas de la isla.
Esta formación vegetal recibe el nombre de laurisilva, que significa selva de
laureles, en alusión a que la mayor parte de la amplia variedad de especies arbóreas que
la componen presentan hojas similares a las del laurel. Éste tipo de hojas son un
indicador de su adaptación al ambiente subtropical húmedo y a las temperaturas suaves
que reinan en la zona de nieblas de las fachadas del norte de las islas Canarias, donde la
laurisilva se acantona.

El enorme interés científico de la laurisilva canaria se debe a que la mayor parte
de las especies animales y vegetales que la componen y habitan son endémicas de las
islas, por lo que no se encuentran en ninguan otra parte de la Tierra. Además, se sabe por
el testimonio fósil, que algunas de esas especies eran componentes de los bosques
subtropicales que poblaban el área mediterránea hace millones de años y que
desaparecieron del continente expulsados por el enfriamiento climático que sufrió esa
área del planeta a causa de las glaciaciones. La laurisilva es, por tanto, un auténtico fósil
viviente, una reliquia de tiempos geológicos pretéritos.

Destruidas y transformadas en su mayor parte por siglos de intensa explotación,
los enclaves más destacados de laurisilva canaria se encuentran hoy protegidos,
destacando entre todos el Parque Nacional de Garajonay, considerado como la muestra
más extensa y mejor conservada de este tipo de ecosistemas en el archipiélago.
El Parque de Garajonay ofrece al visitante la posibilidad de disfrutar de variados
ambientes forestales, a menudos envueltos en húmeda niebla que mantiene la exuberancia
vegetal y nutre modestas corrientes de agua, nacidas a las mismas puertas de la aridez.
Aquí es posible reconocer todavía una naturaleza casi intacta, que evoluciona para
recuperar su esencia.
Centro de visitantes "juego de bolas"
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